Sevilla no solo tiene «la plaza», sino que su historia taurina está marcada por la existencia de varias y, especialmente, por una rivalidad histórica que casi nadie recuerda hoy en día.
Aquí te cuento los detalles sobre las plazas que han marcado la ciudad:
1. La Real Maestranza de Caballería (El Coso del Baratillo)
Es la que todos conocemos, situada en el barrio del Arenal. Es considerada una de las plazas más bellas del mundo, pero tiene secretos que se ven a simple vista si te fijas bien:
- No es redonda: Como te mencionaba, es un óvalo irregular. Si te sitúas en el centro del ruedo, verás que las distancias a las tablas no son iguales en todos los puntos.
- La Puerta del Príncipe: Es el Olimpo del toreo. Para salir por ella, un torero debe cortar tres orejas en la misma tarde (en otras plazas basta con dos para salir a hombros).
- El Museo Taurino: Bajo sus tendidos alberga una de las colecciones más importantes del mundo, con carteles históricos, trajes de luces y cabezas de toros míticos.
2. La desaparecida «Plaza Monumental de Sevilla»
Esta es la gran historia olvidada. A principios del siglo XX (1918), Sevilla tuvo dos plazas de toros a la vez.
- El sueño de Joselito «El Gallo»: El mítico torero impulsó una plaza gigantesca en la zona de Eduardo Dato (San Bernardo) para que el toreo fuera un espectáculo de masas y más barato. Tenía capacidad para 23.000 espectadores, casi el doble que la Maestranza.
- La rivalidad: Fue una guerra entre la aristocracia (que apoyaba a la Maestranza) y el pueblo (que seguía a Joselito).
- Su triste final: Tras la muerte de Joselito en Talavera (1920), la plaza perdió a su valedor. Fue clausurada por supuestos problemas estructurales (que muchos dicen que fueron una maniobra política) y demolida en 1930. Hoy solo queda un pequeño resto de muro en la Avenida de Eduardo Dato como recuerdo.
3. Las Plazas anteriores
Antes de que existieran estos grandes edificios, los toros se corrían en lugares emblemáticos que hoy pisas como turista:
- La Plaza de San Francisco: Durante siglos fue el escenario principal de las fiestas de toros alanceados por la nobleza, de la cual no quedan vestigios ni fotográficos, ni pictográficos.
- El ruedo de madera del Arenal: Antes de la piedra, hubo una plaza de madera en el mismo lugar que la Maestranza actual, de la cual no nos ha llegado ninguna imagen a la actualidad.
💡 Un detalle para tu próximo paseo
Cuando pases por la Avenida de Cristóbal Colón y veas la fachada blanca y almagra de la Maestranza, fíjate en que está rodeada de casas. La plaza está «empotrada» en el barrio del Arenal, lo que la hace única arquitectónicamente, ya que no es un edificio exento, sino que forma parte de la manzana de viviendas.
